domingo, 17 de enero de 2010

PÉREZ - HISTORIA DE LOS APELLIDOS








             ZANDUNGA - Mariachi 



PÉREZ

Apellido patriarcal bíblico y tan fértil que hasta ratones dejó en el camino.


Adán no fue Pérez. Eva tampoco. Pero poco antes del apellido ya existía el cielo. Ya existía la tierra con su soledad caótica. Ya la luz alumbraba lo finito y lo infinito, y había día y había noche. Existía el firma¬mento y éste se encontraba separado de la tierra poniendo oxígeno de por medio. El agua llenaba mares y ríos y respetaba la aridez o fertilidad de los terrenos. Los animales y las plantas se reproducían entonces, y crecían las frutas y existía la semilla y las especies y habla¬ban en su lengua todos los animales de la tierra los cuales se dormían con las estrellas y bostezaban con el Sol que los despertaba, cada día desde el primero y así cada mañana. Volaban las aves, nadaban los peces, pastaban las reses, se arrastraban las víboras, se escabullía el ratón del cual uno de sus descendientes también se llamaría Pérez y respiraba el primer hombre y, de él, la primera mujer... "y vio Dios que todo aquello era bueno", entonces descansó... aunque aún no había inventado el primer hombre de nombre Pérez, cuando aún los apellidos no existían. Pero lo haría, sin participar directamente, poco después, en una época en la que los siglos corrían tan rápido que parecían años, apenas. Era el tiempo del libro del Génesis, cuando nació uno de los apellidos más antiguos de la tierra.

Y no fue, desvirtuando el pésimo humor de un desocupado, que lo que sí tenía mucho era de profeta, cuando supuestamente Dios advirtió a la primera pareja del Edén que no tomaran la fruta del árbol prohibido pues "perecerán", sino poco después, tras un par de mellizos varones que parió Tamar, una viuda que se hizo pasar por prostituta para acostarse con su suegro Judá, uno de los hermanos de José, ambos hijos del patriarca Jacob, ascendentes del rey David y hasta de Jesús de Nazaret. A uno de los mellizos se le llamó Fares, que en su traducción al castellano del hebreo, griego o arameo, se lee como Pérez. De ahí comenzó una multiplicación parecida a la de los panes y los peces que hizo que de Judá, por el nacimiento de sus mellizos, y de un hijo reconocido sobreviviente que tuvo con su esposa, quedaran registrados 76.000 descendientes de su clan. Y eso que apenas corrían los primeros tiempos y sí que le faltaban siglos a la tierra e hijos a los Pérez por llegar al mundo.

No hay calificativo para denominar la fertilidad y multiplicación de los Pérez: ni curies, ni hormigas, ni peces, ni nada parecido lo hicieron como ellos. Pero desde allí, el Pérez le dio vida a reyes como el que venció a Goliat y al de Nazaret... el mismo Dios, en su calidad de hijo y redentor de los hombres.

Son tantos los Pérez, que hasta un ratón que atesora los dientes de leche que se le caen a los niños en su infancia y los cuales cambia por monedas o billetes, retomó el nombre biblico “el ratón Pérez, ciudadano español, nacido en Madrid, y el que toda la vida vivió en la calle Arenal, número 8, donde, según el cuento que escribió en 1894 el jesuíta Luis Coloma para satisfacer al hijo mueco de un rey de la época, mantuvo .dentro de una caja de galletas y al cual, apenas este año, el ayuntamiento le entregó una placa conmemorativa como homenaje a su memoria, a sus ventas y, seguramente, por su aporte a los buenos ingresos de que hoy gozan los odontólogos. El apellido Pérez se mueve entre' el libro del Génesis, los miles y miles de descendientes de la presunta prostituta del hijo de un patriarca bíblico, un ratón y mucha historia... Qué dicotomía, qué absurdidad tan absurda, pero así es este apellido, indescifrable en su ser mismo, increíble en su antigüedad, intenso en sus orígenes, inverosímil en sus ancestros, eterno en su prole milenaria, caótico en el carácter de sus representantes y numeroso como las hormigas y los hijos de los hijos de las hormigas milenarias, trabajadoras y fecundas.

Pérez hubo, hay y habrá muchos siempre y hasta que exista vida y se pueble de criaturas la tierra. No seria raro que el último día el último hombre también lo fuera.


                                               ESCUDO



HIJO DE PEDRO SOBRE LA PIEDRA DE LA IGLESIA

El apellido Pérez es de origen patronímico, es decir derivado del nombre del padre del progenitor de esta familia. Pérez viene del nombre "Pero" o "Pedro" y del sufijo "ez" que significa "descendiente de", por lo que significa "hijo o descendiente de Pero o Pedro". Proviene del nombre latino de época cristiana Petrus y éste del griego Petros, forma derivada de Petra, "piedra", traducción del hebreo Kefas "Piedra", que fue el sobrenombre que recibió el apóstol Simón, nombrado conductor deja Iglesia con las palabras de Jesucristo 'Tú eres piedra y sobre esta piedra edificaré mi iglesia". El nombre ha tenido otras variaciones: en español y gallego sería Pedro, en catalán Pere, en vasco Kepa o Pello. Otros deletreos posibles son: Peret, Peretz, Perets, Pharez, Parez, Perec, Peris. Algunos dicen que Pérez podría derivar del nombre del árbol de pera, peral y de ahí muchas de las variaciones que se encuentran de su escudo de armas. • Debido a la popularidad de este nombre propio, fueron muchos los linajes de este apellido, entre los cuales no existen necesariamente lazos de parentesco alguno, siendo un apellido muy común en todas las provincias y regiones españolas.

Quizás exista un antecedente entre el nombre de Petrus, y su derivación en Pere o más tarde, Pérez. Se trata de Petrus de Compostela, un clérigo documentado en Santiago de Compostela a mediados del siglo XII, al que se cita también como Petrus Alvitez, autor de varios himnos litúrgicos que se conservan en el Escorial. Puede ser que fuera éste uno de los Pere que degeneró en Pérez. Lo cierto es que este apellido, Pérez, se extendió rápidamente por toda la Península, teniendo sus mayores asentamientos en Asturias, Castilla y Andalucía, estableciéndose también en el continente americano donde se le encuentra el descubrimiento y la conquista entre las huestes de los conquistadores Hernán Cortés, Pedro de Valdivia, Hernando de Soto y Francisco Pizarro.

Debido a la abundancia del apellido, se generalizó la costumbre de añadirle el lugar de nacimiento, o la plaza conquistada y así aparecen, entre otros, los Pérez de Tudela, los Pérez de Villamayor, Pérez de Soria, Pérez de Ariza, Pérez de la Calzada, Pérez de Zamora y otros muchos que harían muy extensa la lista, según el Diccionario Nobiliario de Julio de Atienza.

Muchos Pérez probaron su nobleza en las Ordenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa, Carlos III y San Juan de Jerusalén en las Reales Cancillerías de Valladolid y Granada, en la Real Audiencia de Oviedo y en la Real Compañía de Guardias Marinas.

Durante siglos, los Pérez estuvieron presentes en todas las Instituciones nobiliarias españolas, unas veces en solicitud de probanza de su limpieza de sangre y otras litigando diversas familias del apellido en defensa cada una de aquellos que entendían sus derechos sobre otros y así las Reales Cancillerías de Valladolid y Granada, sobre todo, se encuentran llenas de pleitos en los que interviene el linaje Pérez. Esto no puede llevar a creer que este apellido resultara carente de hidalguía, pues es todo lo contrario. Dicen los historiadores que al repasar los archivos de cientos de municipios españoles se encuentran empadronados en ellos a docenas de Pérez con demostración absoluta de hidalguía por los cuatro costados. Basta una corta lista de títulos para justificar lo que aquí se dice: en 1689, Luis Pérez de Valenzuela fue creado marqués de Campo Real; en 1720, Antonio Pérez de Saavedra fue conde de la Jarosa: en 1733, Juan Manuel Pérez de Tagle es marqués de las Salinas; en 1735, Gaspar Pérez de Alderete es marqués de Casinas y, en 1761, Antonio Pérez de Sarri, es marqués de Peñacerrada. Y la lista se queda corta.

Los Pérez del País Vasco tuvieron casa en la anteiglesia de Zaldívar, del Ayuntamiento de Zaldúa y partido de Guernica en Vizcaya. Otra casa existió en el valle de Carranza y de ésta fue Juan Pérez Bernales, cabeza de este linaje. Personajes famosos de este apellido fueron Antonio Pérez, el que fuera secretario del rey Felipe II, del cual existen muy encontradas opiniones, pues en su vida dentro de la alta política apareció mezclado en el nebuloso crimen de un Escobeda, por lo que perdió la la confianza del rey que lo hizo detener, aunque consiguió huir, refugiándose en Aragón desde donde pasó a Francia dedicando el resto de su vida a escribir sus memorias.

Es imposible, así mismo, dejar de citar a fray Juan Pérez, el confesor de la reina Isabel la Católica, que se hallaba retirado en el Monasterio de La Rábida cuando conoció a Cristobal Colón e influyó bastante para que los proyectos, del navegante genovés fueran aceptados por la Corona española. Por último no es posible dejar en el anonimato a uno de los mas grandes novelistas de las letras españolas: Benito Pérez Galdós, uno de los más grandes literatos hispanos quien a través de sus Episodios Nacionales quiso retratar toda una época crucial en la historia de España. Rastreando la presencia de este apellido en América se en¬cuentran familias Pérez ubicadas en Chile, Brasil, Argentina, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Perú, Venezuela y Estados Unidos. El índice biográfico del mundo, cuya edición se encuentra en Internet, hay un registro de 4.250 personas alrededor del mundo con el apellido Pérez que, en toda la historia, han contribuido de alguna manera a la humanidad.

PÉREZ EN LA COLONIA

Con nueve diferentes troncos de apellido Pérez se mezclaron las familias de Antioquia en la colonia, pero solamente por cinco de ellos se perpetuó el apellido. La relación de éstos es la siguiente, según los estudios e investigaciones del genealogista antioqueño Rodrigo Escobar Restrepo.

PRIMER TRONCO

Juan Pérez de Montilva, español, se avecindó en la ciudad dé Antioquia por 1560-1565. Fue minero del capitán Juan Taborda "el Viejo". Tuvo amores con una india de nombre Angelina y en ella por hijos naturales a: 1). Juana Pérez de Montilva, la que nació por 1567 y testó en 1636 y en 1646. Fue casada con Domingo Hernández Gallego, español, de oficio cerrajero, de quien tuvo seis hijos, varios de los cuales se apellidaron "Pérez" y de quienes quedó descendencia mestiza en la ciudad de Antioquia. Al enviudar tuvo por hijos naturales a Juana Vásquez de Montilva, la que fue casada con el escribano Andrés Sánchez; a Juan Martín, a Alonso Martin y a Catalina Pérez de Moltilva, la que se casó en primeras nupcias con Alvaro Jaramillo Sánchez y en segundas con Antonio Pimentel Guzmán. 2). Antón Pérez de Montilva, el cual fue casado con una María de la Vega, mulata. Fueron padres entre otros de Francisco Pérez de Montilva, el cual se casó por 1614 con una Luisa Monsalve o Saavedra, en la que tuvo diez hijos, dos varones y ocho hembras, los que fueron bautizados entre 1615 y 1635. De los varones se ignora la suerte. Entre las hembras está Paula, casada con Jacinto Ortiz Irigoyen; Luisa, la que tuvo tres hijos naturales y luego se casó con el sargento José de Berrío; Francisca, la que tuvo seis hijos naturales, y Magdalena, la que tuvo cinco hijos y murió de 75 años en Medellín en 1697, cuando se le hizo "Entierro Mayor". Esta Magdalena residió en el sitio de Ana, en donde fue empadronada como mestiza en 1675. De sus hijas, Isabel Pérez Méndez del Castillo tuvo a su vez ocho hijos naturales; Gregoria Pé rez de Aguiiar tuvo dos y Manuela Pérez tuvo seis; de cinco hombres diferentes.

SEGUNDO TRONCO

Alonso Pérez de Ureña, español, nació en Ciudad Real por 1545. Fue herrero y cuchillero. Se avencindó en la ciudad de Antioquia por 1570 a donde llegó con su esposa María Valeros, la que muy posiblemente era española. Fueron padres de dos varones, los que no se sabe si fueron casados y de Ana Pérez de Poblete, esposa del alguacil mayor Domingo Gómez de Ureña Pérez, de quienes descienden todas las familias del Valle de Aburra,

TERCER TRONCO

Francisco Pérez Holguín, español, fue cura y vicario de la ciudad de Antioquia entre 1581 y 1590. Tuvo por hija natural espuria, no sabe en quién, a Isabel Pérez Galeano, la cual se casó en 1602 con Alonso López Paladines, español, el que previamente había sido acusado de haberle quitado la virginidad.

CUARTO TRONCO

Licenciado Alonso Pérez Maraver de la Reina, muy posiblemente español, fue cura y vicario de la ciudad de Antioquia en donde murió en 1612. Tuvo por hija natural, no se sabe en quien, a María Maraver de la Reina, la que se casó el 15 de junio de 1617 (partida asentada en el libro de bautismos) con Alonso de Agudelo Hernández-Crespo.

QUINTO TRONCO

Sargento Cristóbal Pérez de Rivero, español, oriundo de As¬turias, se avecindó en el Valle de Aburra, en donde se casó con Sebastiana López de Restrepo Guerra-Peláez. Murió en Medellín el 31 de agosto de 1703. Fueron sus hijos: 1. Cristóbal Pérez de Rivero Restrepo, el cual se ordenó y fue cura interino de La Estrella. 2 Catalina Pérez de Rivero Restrepo, casada con Mateo Peláez Benítez-Colmenero. 3. Andrea Pérez de Rivero Restrepo, casada en Medellín en 1714 con Francisco Sánchez de la Hinojosa Peláez. 4. Jo¬sefa Pérez de Rivero Restrepo, casada en 1715 con José Antonio Isaza Atuesta. 5. Ana Josefa Pérez de Rivero Res-trepo, casada en 1719 con Domingo Gómez de Rivero, español. 6. Andrés Pérez de Rivero Restrepo, el cual se casó en Medellín en 1708 con Manuela Tazón de Rivilla Arnedo. Descienden de éstos todos los Pérez blancos que vivieron en "Otrabanda", hoy Belén. El sargento Cristóbal Pérez de Rivera tuvo antes de casarse amores con Margarita Velásquez Gómez, mestiza cuarterona, y en ella por hija natural a: 7. Juana Pérez de Rivera Velásquez, la que se casó en primeras nupcias en Medellín en 1684 con Pedro Losada Sotelo, criollo de Remedios, el cual fue obligado a casarse con ella, pues había sido acusado de "haberla desflorado" y en segundas, en 1699, con Miguel de la Cerda-Gordón Upegui.

SEXTO TRONCO

Sebastián Pérez Moreno de Herrera, español, se avecindó en el Valle de Aburra, sitio de Guayabal, en donde fue em¬padronado en 1675. Se casó con Josefa Palacio Mejía, en la que tuvo a: 1. Mariana Pérez Palacio, bautizada en el si¬tio de Ana en 1672. Se ignpra su suerte. 2). Elvira Rosa Pérez Palacio, bautizada en 1680. Se casó en Medellín en 1707 con Francisco Javier Mesa Aivarez. 3. Capitán Sebastián Pérez Palacio, "el Mozo", el cual se casó en Medellín en 1695 con María Teresa Acevedo Vibancos, en la que tuvo a Gabriel José, bautizado en 1698, el cual murió soltero, y a Lucía María, bautizada en 1699, la cual se casó en 1716, con José Saldarriaga Castrillón. 4. Gertrudis Pé¬rez Palacio, enterrada en Medellín en agosto de 1691. Fue la primera esposa de Pedro Acevedo Vibancos, hermano de María Teresa, su cuñada. 5. Juan Pérez Palacio, ente¬rrado en Medellín en 1719. Se había casado en Medellín en 1692 con Josefa Tazón de Rivilla Arnedo, en la que tuvo a Ignacio Javier Pérez Tazón, el cual se casó en 1721 en Medellín con Juana María Cárdenas Gómez de Castro. Descienden de éstos todos los Pérez blancos que vivieron en Medellín, Envigado, Itagüí, Amaga y Titiribí.

SÉPTIMO TRONCO

Patricio Felipe Pérez Bueno, español, fue natural de la Villa de Ampudia, Provincia de Palencia. Se casó en la ciudad de Antioquia en 1700 con María Gregoria Rodil Vargas- Machuca, en la que tuvo dos hembras y un varón que se ordenó.

OCTAVO TRONCO

Javier Pérez-Pereira, portugués, según la probanza levan¬tada por su bisnieta María Javiera Giraldo Pérez, se ave¬cindó en la ciudad de Arma en donde se casó con una Isidora Romero, cuya calidad no se sabe. Fueron padres, entre otros, de Gabriel Pérez-Pereira Romero, el cual se radicó en Rionegro, en donde se casó en octubre de 1696 con María Magdalena Ruiz Ramírez, hija natural de Cristóbal Ruiz de la Parra Ruiz y de María Agustina Ramírez Cartagena. Tuvieron 11 hijos, entre ellos a: María Magdalena Pérez Ruiz, la que testó en Llanogrande en 1778. Tuvo un hijo natural de Javier Montoya Benjumea y luego se caso con Nicolás López Arias, de oficio carpintero; Josefa Pérez Ruiz, bautizada en 1716, y fue la esposa de Juan Carlos Giraldo Ayala; Agustín Pérez Ruiz, confirma¬do en 1717, se casó por 1734 con Francisca Ospina Franco; Ignacio Pérez Ruiz, el cual se casó por 1737 con Inés Ramírez o Gutiérrez, hija natural de Pablo Gutiérrez de Lara Torres y de Paula Ramírez Carrero; Manuel Salvador Pérez Ruiz, bautizado en 1714, y se casó en Rionegro el 26 de julio de 1739 con María Josefa López Arias, hermana de Nicolás, su cuñado. De estos últimos tres descienden todos los Pérez mestizos que vivieron en Rionegro y su jurisdicción.

NOVENO TRONCO

Vicente Pérez López, español, se casó en Rionegro el 10 de enero de 1814 con Susana Campuzano Bernal. Fueron padres de Juan Cancio, bautizado en 1815, el que se casó en junio de 1835 con Amelia Mejía Isaza, en la que dejó siete hijos, entre ellos cinco varones, de los cuales quedó descendencia, y Rosa, bautizada en 1828 con los estrambóticos nombres de Rosa María Juliana Joaquina de Jesús, la que se casó en 1843 con Esmaragdo Agapito Posada Trujillo. Sin descendencia.

PARECEN ETERNOS

¡Nueve troncos en Antioquia! Se equivocó el cantor popu¬lar que decía que nadie es eterno en el mundo, los Pérez parece que nacieron para serlo..; eternos, imperecederos, piedras como el origen de su nombre lo indica. Son pocos los apellidos antioqueños con una prole semejante. ¡Qué manera de procrear y regar descendencia! Tener hijos parece ser el mandamiento número 11 para los representantes de esta estirpe. Eso de que cada hijo trae su pan y pedazo bajo el brazo los Pérez supieron interpretarlo y, muy bien, pudieron volverse ricos... bueno un ratón lo hizo y fundó el banco más grande de dientes que se conozca. Y si la prole nació en el Génesis, el primer libro bíblico, morirá en el último, en el Apocalipsis, pues asf está escrito. Allí llegarán todos y tendrán espacio reservado por la cantidad de los de este apellido que allí se espera, encabezados por Judá, hijo de patriarca y padre del primer Pérez de la historia. Verán a los ángeles y sus trompetas anunciando ei día final, se asustarán con los jinetes del Apocalipsis con sus balanzas y espadas y rendimientos de cuentas. Asistirán a la apertura de los siete sellos y serán candidatos para abrirlos pues como dijo el libro mismo en su capítulo" quinto "yo lloré mucho, porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro y leerlo. Uno de los ancianos me dijo: deja de llorar, que ha vencido el león de la tribu de Judá, el vástago de David; él abrirá el libro y sus siete sellos". Allí estará el padre del primer Pérez cumpliendo su cita con la historia. Tras de él, todos sus ascendentes... Abraham, Moisés, Isaac, Jacob... y sus descendientes... David, Salomón, y una cola interminable entre los que estarán los nueve troncos de Antioquia y sus res¬petivos descendientes, reyes, marqueses y condes empa¬rentados, seres comunes y corrientes... y un ratón sin nombre pero de apellido Pérez con una recua de mulas a su espalda cargadas de millones de dientes de leche y de facturas de odontólogos en su conciencia.

FUENTE: "Historia de los Apellidos". El Colombiano.